El tatuaje evoluciona entre la tradición y rebedía

Editar artículo
Emilio González, Modificador Corporal Emilio González, Modificador Corporal Foto: Verónica Salcedo

Compartir

Estudios antropológicos consideran que este arte tiene una antigüedad de 5300 años. 

Aunque no se determina desde cuando existe el tatuaje, la evidencia más antigua encontrada es en los restos momificados de un cazador neolítico con la espalda y las rodillas tatuadas, encontrados en 1991, en los Alpes suizos, en la frontera entre Austria e Italia.

Por lo que se establece que el arte de tatuar se remonta desde tiempos inmemorables, en varias culturas del mundo lo han practicado con diversos significados o connotaciones. En el caso del Perú se encontró una momia tatuada perteneciente a la cultura Chinchorro que data del año 2000 AC. Inclusive, en la misma zona se encontró herramientas que servirían para esta práctica, las que según estudios arqueológicos tendrían 60.000 años de antigüedad.

Asimismo, los egipcios tuvieron conocimientos de la técnica hace 3.000 años, quienes utilizaban los tatuajes para marcar a los criminales, como también lo hicieron los griegos y los romanos. Un ejemplo  es la famosa momia tatuada Amenet, diosa protectora y primordial de lo oculto en la mitología egipcia.

Para Marcel Gauss, antropólogo y sociólogo francés en su escrito “Las técnicas del cuerpo”, la forma en que lleva el hombre su cuerpo, es decir que varía por cada sociedad dependiendo de su cultura, hábitos y tradiciones. Así el cuerpo humano sería un instrumento natural, un objeto técnico del hombre.

En la investigación realizada en Uruguay por Valentina Brena Torres, “Utilizando el cuerpo: una mirada antropológica del tatuaje”, se hace la relación entre cuerpo, grupo y cultural, entendido como una forma de expresión corporal con significados, manifestaciones y también repercusiones de diverso tipo a nivel popular. En cambio, para David Le Breton, profesor de la Universidad de Estrasburgo, es propio de las sociedades de tipo individualista, un modo de relacionarse con su cuerpo y una forma de cuestionar lo tradicional, puesto que en varios lugares no es legitimizada esta práctica, los individuos buscan sus propias marcas para definir sus sentimientos de identidad.

Perry Anderson, historiador inglés y ensayista político, sostiene que la práctica del tatuaje no son legítimas y, por tanto, no forman parte de la visión hegemónica de la sociedad. Es decir del desde el punto del estado actual de lo “natural” o “normal”.



Los tatuajes, en las sociedades prehistóricas y protohistóricas, jugaron un rol de integración social, no constituían entonces, un elemento transgresor para ese grupo cultural. No obstante, hoy esta práctica en las sociedades contemporáneas, ya no tiene un significado de tradición, los jóvenes se tatúan para sobresalir del resto, ya no lo hacen como antiguamente, para ser “uno más”, sino para ser “uno menos”, hoy no es una práctica cultural heredada, sino una práctica cultural adoptada, así lo señaló Torres en su investigación.

También se menciona al tatuaje en el cuerpo de los jóvenes, como una forma de rebeldía ante la tradición y el sistema capitalista, aunque no logran suprimir al sistema, logran fisurarlo, de ahí varios colectivos que nacen con nuevas formas sociales y culturales.

Para Marlon Bonilla, tatuador profesional desde hace quince años en el Ecuador, su oficio ha sido duro de mantener, sobre todo en sus inicios. Cuando la sociedad es tradicionalista y condena de forma drástica a sus hijos, por la decisión de tatuarse, lo que ha sido uno de los mayores problemas para él y sus colegas en el país. “Recuerdo, que cuando empecé, lo hacía en casa de mis amigos, siempre que sus padres no se encontrarán en casa, pero por mala suerte llegaban, me perseguían las madres con escoba en mano y los padres con las amenazas de meterme a la cárcel” relató Bonilla.

Asimismo, el artista señaló que no siempre los jóvenes van con un diseño por tatuarse, sino que ahí lo escogen, tal vez como una moda o simplemente para enojar a sus progenitores. Por otro lado, están muchos grupos sociales como los rockeros que tienen sus imágenes ya diseñadas, y solo quieren plasmarlo en su piel, mismo que en algunos casos lleva su ideología y su sentimiento de rebeldía ante la sociedad.


Fuente: "Utilizando el cuerpo: una mirada antropológica del tatuaje".

 

Valora este artículo
(0 votos)

Reportaje Ciudadano

Aliados

Volver