El chocolate que cambió la vida a los habitantes de Santa Rita de Archidona

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El chocolate que cambió la vida a los habitantes de Santa Rita de Archidona Foto: Ciudadanía Informada

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La empresa Pacari Chocolate promueve el empleo de 200 familias mediante el cultivo de cacao y elaboración de chocolate orgánico.

El sabor del chocolate es único, sentir como se derrite una barra en la boca y saborear cada uno de los ingredientes es una experiencia inolvidable. Pero, ¿qué hay detrás de cada barra de un chocolate fino de aroma?

El Ecuador es uno de los países más ricos en todos los sentidos, tiene una variedad de maíz, de plantas y un sinnúmero de suelos, esto le da un toque especial a cada fruto. El cacao, de dónde sale el chocolate, es igual.

No es lo mismo probar un chocolate con cacao de Manabí que uno de Esmeraldas, “el suelo tiene mucho que ver”, dice Santiago, fundador de la empresa familiar que ha revolucionado la historia del chocolate ecuatoriano en América Latina.

Comer un chocolate es conectarse con la naturaleza

Pacari significa “naturaleza” en Quechua, se escogió el nombre porque representa a su chocolate: el mejor producto de la tierra, 100 % natural.

En la provincia de Napo, a 170 kilómetros de Quito, después de transitar por unas de las carreteras más sexis del Ecuador, se puede conocer a la comunidad Santa Rita (Archidona), conformada con cerca de 200 familias.

Bolívar Arellano, oriundo de Santa Rita, conoce todo el proceso del chocolate y ha visto cómo su comunidad ha crecido gracias al cacao.

El rutual de la elaboración

El proceso es un hábito de la comunidad, desde las 7:00 de la mañana salen a trabajar en buscar de los mejores cacaos. Febrero es el mes en el que más cacaos se pueden encontrar en las chacras.

Las pepas de cacao deben pasar un largo proceso antes de ser degustados. Pasan por un proceso de secado, lavado y posteriormente la misma elaboración.

Bolívar, un experto chocolatero de 40 años, hijo de un shaman, usa sus manos para darle sabor al chocolate. Coge una vasija y rápidamente se calienta sobre la leña. De 3 a 5 minutos tuesta cada granito mientras se aleja del humo que de una invade la casa que se ubica junto al rio Rumishicama.

El siguiente paso es para los fuertes, se debe aplastar las pepas peladas en piedras de moler o metates hasta que se hagan polvo. El olor a chocolate empieza a invadir el ambiente, unas cucharitas de panela, le dan el sabor dulce y cada vez más el olor a chocolate penetra en la nariz.  

El polvo regresa al fuego hasta que se convierta en pasta, el sabor único le da el ingrediente que agregue. Bolívar agrega un poco de agua de guayusa y sigue removiendo la pasta color café. Coloca dos cucharadas en hojas de bijao envuelve y…“esta barrita sirve para poner en la leche y hacer chocolate”.

Pacari garantiza así la salud de la tierra y de quienes consumen sus productos, pues están libres de soya, lácteos, gluten, químicos y transgénicos.

Además, gracias al turismo comunitario, Pacari y la fundación de la Universidad Católica “con lo que hay”, pudieron ayudar hace 4 años a la comunidad para que pueda producir el chocolate y demás productos y artesanías que se comercializan en el sector.

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